Colaboración · 8 min de lectura

    Deseapp y ExpoNadó: somos partners de la feria del bebé

    Deseapp es partner de ExpoNadó, la feria del bebé. En esta guía explicamos qué significa esa colaboración, cómo aprovechar de verdad una visita a la feria y cómo convertir lo que veas allí en una lista ordenada que tu familia pueda usar.

    Hay una parte de preparar la llegada de un bebé que ninguna pantalla resuelve del todo: tocar las cosas. Ver el tamaño real de un cochecito plegado, comprobar cuánto pesa una silla de coche cuando la levantas con una mano, notar la diferencia entre dos tejidos que en la foto parecían idénticos, hablar cinco minutos con alguien que lleva años vendiendo eso y sabe qué preguntas hacerte. Por eso las ferias del bebé siguen teniendo sentido en un mundo donde casi todo se compra en línea, y por eso nos interesa estar cerca de ellas.

    Deseapp es partner de ExpoNadó, la feria del bebé. Somos la herramienta con la que las familias que pasan por allí pueden guardar en un mismo sitio lo que descubren, vengan de la marca que vengan, y compartirlo después con la gente que quiere regalarles algo. Esta guía explica cómo funciona esa colaboración y, sobre todo, cómo sacarle partido si vas a visitar la feria.

    Qué significa que seamos partners

    Conviene ser precisos, porque la palabra «partner» se usa para casi cualquier cosa. En nuestro caso significa colaboración entre la feria y Deseapp como plataforma de listas: estamos presentes en el ecosistema del evento y acompañamos a las familias visitantes con la herramienta que necesitan justo ese día, que es un sitio donde apuntar lo que han visto sin comprarlo en caliente.

    Lo que no significa es igual de importante. No vendemos los productos que se exponen en la feria. No gestionamos pedidos, pagos ni envíos de ninguna marca expositora, y no cobramos comisión a las familias ni por crear la lista ni por recibir aportaciones. Cuando alguien compra un producto que estaba en una lista de Deseapp, la compra se hace en la tienda o en la web de la marca correspondiente, con sus precios, sus plazos y sus garantías. Nosotros nos quedamos en el paso anterior: el de organizar y compartir.

    Esa distinción es la que hace que la colaboración tenga sentido para las dos partes. La feria pone el contacto directo con los productos y con quien los fabrica; nosotros ponemos la continuidad, para que lo que descubres un sábado no se quede en un montón de folletos y fotos borrosas en el carrete del móvil.

    El problema clásico de volver a casa después de una feria

    Si has estado en una feria del bebé, sabes exactamente de qué hablamos. Sales con una bolsa de catálogos, cuatro tarjetas de visita, tres códigos de descuento apuntados en una servilleta y cuarenta fotos de etiquetas de producto que a los dos días no sabes distinguir. Recuerdas que había un cochecito que te encantó, pero no la marca. Recuerdas una hamaca preciosa, pero no si era la del estand azul o la del blanco.

    La información se pierde por un motivo muy concreto: se recoge en un formato —papel, foto suelta, memoria— que no se puede ordenar ni compartir. Y luego llega el segundo problema, todavía peor. Cuando por fin has decidido qué quieres, tienes que explicárselo a diez o quince personas que quieren regalarte algo, cada una con un presupuesto distinto, y hacerlo sin que se repitan entre ellas.

    Una lista digital resuelve las dos cosas a la vez, siempre que sea del tipo adecuado. Tiene que aceptar productos de cualquier tienda y de cualquier marca, porque en una feria conviven compañías grandes con talleres pequeños que solo venden en su propia web. Y tiene que poder compartirse con un solo enlace, porque nadie va a consultar tres sitios distintos antes de comprar. Es exactamente lo que describimos en la guía sobre listas multitienda en España.

    Cómo preparar la visita

    El mejor consejo para una feria del bebé es el más contraintuitivo: ve con la lista ya creada y con algunas cosas dentro. No para cerrarla, sino para tener contexto. Si llegas sabiendo que ya tienes resuelto el tema del descanso y que lo que te falta es movilidad, tu recorrido cambia por completo y dejas de dar vueltas.

    Antes de ir, dedica media hora a escribir tus restricciones reales. El ancho del pasillo de tu casa, las medidas del maletero, si subes escaleras o tienes ascensor, cuánto puedes levantar sin hacerte daño, el presupuesto máximo para las tres compras grandes. Llévalo apuntado en el móvil. Suena poco romántico y es lo que convierte una feria en una visita útil, porque te permite descartar en treinta segundos productos que en el estand parecen perfectos.

    Lleva también la lista abierta en el móvil. La feria es justo el momento en el que más fácil es añadir productos con criterio, porque los estás viendo. Si la marca tiene web con ficha de producto, copia el enlace y pégalo en tu lista ahí mismo; entrará con su imagen, su título y su precio. Si es una marca pequeña sin ficha individual, añade el artículo a mano con el nombre y una nota. Treinta segundos por producto, y al llegar a casa tienes el trabajo hecho.

    Qué preguntar en los estands

    Estás delante de alguien que conoce el producto y que tiene tiempo para ti, algo que no pasa en ninguna web. Aprovecha esa ventaja y haz preguntas que no puedas resolver leyendo la ficha.

    Las más rentables son casi siempre las mismas. Cuánto pesa exactamente y cómo se pliega —pídeles que te dejen hacerlo a ti, no que te lo enseñen ellos—. Qué recambios existen y cuánto cuestan, porque una marca que vende fundas, ruedas y piezas sueltas es una marca que espera que su producto dure. Hasta qué edad o peso sirve de verdad, no en el folleto. Qué pasa si algo se rompe fuera de garantía y quién lo repara. Y en las sillas de coche, que te expliquen la instalación en tu tipo de coche concreto y que te dejen practicar el ajuste del arnés.

    Lo que no recomendamos es comprar en caliente en la primera vuelta. Los descuentos de feria son reales y a veces buenos, pero el entorno está diseñado para decidir rápido y eso casi nunca favorece al comprador. Da una vuelta completa, apunta todo en la lista y decide en la segunda vuelta o en casa. Si el descuento solo vale ese día y aun así el producto te sigue convenciendo con calma, cómpralo; si necesitas la prisa para decidirte, es una señal. El método completo para esa decisión lo contamos en comparativas de productos.

    De la feria a la lista que ve tu familia

    Cuando llegues a casa con quince o veinte productos apuntados, viene la parte que de verdad cambia el resultado. Ordena la lista por prioridad, para que arriba esté lo que necesitáis y abajo lo que estaría bien. Reparte precios: incluye artículos de diez o quince euros, porque hay mucha gente que quiere aportar algo sin gastar más, y si no encuentra nada en ese rango comprará por su cuenta y llegará el tercer pack de bodis.

    Para los productos grandes que has visto en la feria —el cochecito, la silla de coche, el mueble— no esperes a que aparezca una sola persona dispuesta a asumirlos. Actívalos como regalo compartido con YoPongo y deja que varias personas pongan la cantidad que quieran hacia el mismo objetivo. No cobramos comisión sobre esas aportaciones. Es la manera de que las tres compras importantes se resuelvan de verdad en lugar de quedarse mirando desde el final de la lista.

    Añade una nota corta en los artículos que lo necesiten, sobre todo en los de marcas pequeñas: «es de una marca de aquí que vimos en la feria, tardan una semana en enviar». La gente responde muy bien cuando entiende el motivo, y esa frase evita que el producto artesanal pierda siempre frente al de entrega en veinticuatro horas.

    Y cuando la compartas, pide una cosa explícitamente: que marquen lo que van a comprar. Es el único paso que depende de los invitados y el único que impide los duplicados. Una frase en el mensaje de WhatsApp es suficiente.

    Para las marcas que exponen

    La otra mitad de esta colaboración mira hacia las marcas. Una feria funciona muy bien para el encuentro y bastante peor para la conversión: mucha gente se enamora de un producto el sábado y no lo compra nunca, no porque cambie de opinión, sino porque pierde el hilo. Cuando esa familia guarda el producto en una lista compartida, el hilo no se pierde: la ficha sigue ahí, con su enlace a la web de la marca, delante de veinte personas que están buscando qué regalar.

    Para nosotros ese es el argumento honesto de la colaboración. No prometemos ventas mágicas ni convertimos la feria en un canal de comercio electrónico. Simplemente hacemos que lo que ocurre en el estand tenga continuidad las semanas siguientes, que es cuando se toman de verdad las decisiones de compra de una lista de nacimiento. Si eres una marca y quieres saber cómo funciona, lo explicamos en la página para empresas.

    Antes de ir

    Si vas a visitar ExpoNadó, deja creada la lista antes de salir de casa. Es gratis, se tarda un minuto y te ahorra el trabajo de reconstruir después lo que viste. Lleva el móvil cargado, las medidas apuntadas, calzado cómodo y la disposición a no comprar nada en la primera vuelta.

    Y si eres primeriza o primerizo y la feria te abruma un poco, es completamente normal: está diseñada para que todo parezca imprescindible. Antes de ir, échale un vistazo a la guía de lista para primerizos, que separa lo que hace falta de verdad el primer mes de lo que puede esperar tranquilamente. Con esa distinción en la cabeza, la feria deja de ser un examen y pasa a ser lo que debería: una tarde entretenida para ver cosas y hacer preguntas.

    Preguntas que nos hacen sobre la colaboración

    La más frecuente es si por ser partners recomendamos las marcas de la feria por encima de otras. No. La lista la construyes tú con los productos que quieras, de la tienda que quieras, y nuestro sistema no prioriza a nadie dentro de tu lista personal. Sí existen productos sugeridos dentro de la aplicación, que están señalados como tales y que puedes ignorar por completo: son sugerencias, no imposiciones, y añadir algo a tu lista siempre es una decisión consciente tuya.

    La segunda es si cuesta algo. No. Crear la lista es gratis, compartirla es gratis, y las aportaciones en efectivo no llevan comisión por nuestra parte. Deseapp se sostiene con acuerdos con marcas y con las comisiones de afiliación que algunas tiendas pagan cuando se produce una compra a través de un enlace, sin que el precio cambie para quien compra. Nos parece justo decirlo abiertamente en una guía que habla de una colaboración comercial.

    La tercera es sobre privacidad, y es una preocupación razonable cuando se comparte una lista de nacimiento con medio entorno. Las listas personales no se indexan en buscadores: solo se llega a ellas con el enlace que tú compartes, y puedes protegerlas con contraseña si la vas a difundir en un grupo grande. Quien reserva un regalo no queda expuesto ante el resto, y si activas el modo sorpresa ni siquiera aparecen los nombres. La dirección de entrega, si decides guardarla, solo se comparte cuando tú lo autorizas.

    Y la cuarta, la más práctica: qué pasa con la lista después. No caduca ni se cierra sola. Muchas familias siguen usándola meses después del nacimiento, quitando lo que ya no necesitan y añadiendo lo que aparece con las nuevas etapas. Una feria es un buen punto de partida precisamente por eso: lo que apuntas allí no tiene que comprarse esa semana, puede esperar a que sepas si de verdad lo necesitas.